Alcoholismo: al pie de la escalera

Fotografías: J. Ángel Muñoz (@j.angelmg)

ALCOHOLISMO:

Al pie de la escalera

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“Nadie se hace alcohólico de la noche a la mañana. La vida se me complicó a los 38 años, cuando caí en una depresión. Tenía dos hijos de 7 y 9 años, la autoestima muy baja, la casa me resultaba agobiante, me obsesioné con la idea de que merecía mi propio espacio y empecé a salir a diario. Y bebía, bebía cada vez más. Al principio tomaba cervezas en plan social, invitando a rondas. Pasado el tiempo, cartones de vino de un euro, sola, sentada en el suelo de la cocina. Necesitaba beber desde que me levantaba hasta que me acostaba, pero no reconocía mi alcoholismo.

No trabajaba y dependía del dinero que me daba mi marido, pero bebía tanto que no me llegaba, así que mentía y a veces le quitaba a mis hijos el dinero de sus huchas. Pensamos los niños no se enteran, pero no es cierto. Sabían hasta dónde escondía las cervezas.

Tuve un accidente de coche con mis hijos, pero ni por esas reaccioné”

Dejé de cuidar mi aspecto, me caía, me daba golpes, a veces ni siquiera recordaba lo que había hecho la noche anterior. Un día amanecí en el hospital con un collarín. Otro tuve un accidente de coche con mis hijos. Me llevaron esposada y detenida delante de ellos. Ni por esas reaccioné.

No fui consciente de que había tocado fondo hasta que una noche llegué a casa y me caí al pie de la escalera. Me hice dos brechas en la cabeza, pero, por primera vez, mi marido no me recogió. Ya no podía más, no porque no me quisiera, sino porque llevaba cuatro años soportando mi alcoholismo y todo el mundo tiene un límite. Fue mi hijo de 11 años el que me llevó a la cama como pudo. Cuando desperté al día siguiente, mis hijos estaban allí. Me miraron y me dijeron: ‘No te preocupes, mamá, que te vamos a ayudar a curarte’. Y al verles me pregunté qué les estaba haciendo y cómo era posible que supieran que estaba enferma antes que yo misma. Me miré al espejo y pensé: ‘Dios mío, pero ¿en qué me he convertido?’. Supe que necesitaba ayuda y decidí venir aquí.

Una cosa es dejar de beber y otra aprender a vivir sin alcohol”

Pasé un síndrome de abstinencia terrible durante unos 20 días, hice muchos esfuerzos y recibí muchísima ayuda. Poco a poco me fui encontrando mejor, volvía a reconocerme en el espejo. Hasta llegar al día de hoy he pasado por un proceso largo, porque una cosa es dejar de beber y otra aprender a vivir sin alcohol. Durante mucho tiempo no pude ir a celebraciones familiares en las que hubiese alcohol, ni llevar dinero encima. En mi casa, por supuesto, no hay alcohol ni para cocinar.

Es duro hablar de todo esto y vivir con la culpabilidad del daño que le has hecho a tu familia, pero lo cuento porque sé que hay personas que necesitan ayuda y quiero que sepan que todos los alcohólicos se pueden recuperar como yo lo he hecho. Esta asociación tiene las puertas abiertas a todos ellos.

También lo cuento para explicar que los alcohólicos no somos gente rara. No somos viciosos que tenemos este problema porque nos lo hemos buscado. Somos personas que hemos cruzado una línea, que no hemos sabido parar. Que hemos sufrido y hemos hecho sufrir. Yo he salido de ello con mucho esfuerzo, pero el alcoholismo es una enfermedad crónica y el miedo a beber nunca se me pasa. Lo importante es que hoy soy feliz, disfruto de mi familia, canto, bailo y he empezado a estudiar por las tardes.

Y no necesito alcohol”.

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SARA, hija de Felicidad:

Alcoholismo: al pie de la escalera

“Una noche escuché a mi madre hablar por teléfono con una amiga. Le estaba contando que quería divorciarse de mi padre. Me fui a la cama llorando, sabía que aquello iba a pasar, habíamos perdido la conexión familiar. Una vez tuve que abrir el portal mientras mi hermano sujetaba a mi madre para que no se cayese. La gente miraba y comentaba. Ella jamás había sido una mala madre, pero el alcohol le hacía estar así. Le había quitado hasta la expresión.

Cuando llegamos a la asociación, yo era muy pequeña y no entendía a qué tipo de secta me habían traído. Luego, escuchando las historias de otros familiares de personas alcohólicas, me di cuenta de que lo que le pasaba a mi madre le pasaba a más gente y de que aquí nos comprendían. Este lugar me ha devuelto a mi familia y hoy estoy muy orgullosa de mi madre por haber salido de aquello y habernos sacado a todos”.

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>> Felicidad tiene 48 años y su hija Sara (nombre ficticio) tiene 14. Ambas participan junto al resto de la familia en grupos de ayuda en Alcohólicos Rehabilitados-Asociación Madrileña (ARAM).

Comentarios

  1. .Querida prima me alegro mucho mucho de tu nueva situacion,y sobre todo de volver a verte sonreir.de ser esa mujer que me encantaba hablar ,reir y llorar .que has estado en mis momentos malos.gracias .gracias y mas gracias por curarte .por darte cuenta ,por tus hijos mara illosoz y mi primo.que sois mi delirio ( aun en la distamcia) y por volver a verte feliz .haz homenaje a tu nombre FELICIDAD…TE QUIERO MUCHO SIEMPRE

  2. Felicidades preciosa eres un ejemplo y una luchadora de los pies a la cabeza ,me ha sorprendido mucho pero tu eres una tia valiente y fuerte …te quiero guapa y quiero verte siempre con esa sonrisa

  3. Magnifico y ejemplarizante testimonio el de Felicidad y familia que solo lo pueden dar aquellas personas que en el dia a dia adoptan actitudes encaminadas a buscar el bienestar de los demás ( y el propio ) pero claro , esto solo es posible desde el momento que asumimos y tomamos conciencia de la necesidad, y virtud, de aprender a vivir sin la dependencia de eso tan nocivo y perjudicial llamado alcohol
    Querida Feli, que sigamos disfrutando de tu compañia, tu fuerza, tu optimismo y tu amplia y sincera sonrisa

  4. Feli. Eres una campeona y siempre lo has sido en todos los aspectos, tuviste una mala racha y eso nos puede pasar a cualquiera. Pero gracias a tu gran fortaleza saliste de ello. Yo lo vivi junto a ti y me daba mucha pena ver así a mi gran amiga, mi hermana, pero no sabía que hacer para poder ayudarte.El día que lo dejaste fue uno de los más felices de mi vida, por fin podía recuperar a mi amiga y seguir luchando en la vida como lo hemos hecho siempre por nuestros hijos, nuestros maridos, por nosotras y siempre por TI. Te quiero Cielo y aquí estaré siempre. Mil Besos Campeona!!!!

  5. Somos muchos los que estamos en esta lucha y que además la estamos ganando. Gracias Compañera, por tu valentía, por tu apoyo, por tu sonrisa.

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