Imagen cedida por la protagonista

Contarlo para vivir

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“El chico de la foto es Miguel Ángel, mi hijo. Lo perdí en la carretera hace casi diez años, cuando él tenía veinte. Vino a casa para comer y después tenía que coger el coche para volver a su puesto de trabajo, pero nunca llegó. Un todoterreno invadió su carril. El conductor iba hablando por el teléfono móvil, pero en aquella época eso se consideraba una simple falta, así que ni siquiera hubo juicio. No me gusta decir que mi hijo murió en un accidente porque un accidente es algo que no se puede evitar, pero conducir hablando por el móvil o, como en otros casos, bajo los efectos de las drogas… eso no es un accidente. Es un asesinato.

Lo viví en soledad porque mi marido viajaba constantemente por su trabajo. Hasta que, cinco años después, pasó por primera vez una temporada larga en casa y sintió de cerca la pérdida de Miguel Ángel. No pudo soportar las primeras navidades sin él. Se suicidó un 28 de diciembre.

Ahora colaboro con Stop Accidentes dando charlas de seguridad vial a niños y adolescentes, contándoles mi historia y apoyando a las familias que pierden a un ser querido en estas circunstancias, escuchándoles e informándoles en la medida de lo posible de los pasos que tendrán que seguir. Hablamos el mismo idioma porque sufrimos el mismo dolor. Es verdad que a través de ellos rememoro lo que viví con mi hijo, pero ese es un dolor que tengo continuamente. No necesito dar una conferencia para recordar a mi hijo, y si con eso puedo hacer algo para que a una sola persona no le pase lo mismo que a él, me doy por satisfecha.

Paso mucho tiempo en casa viendo pasar una hora tras otra, despacio… hasta que llega la noche y con ella la soledad, el vacío. Entonces claro que me hundo. Pienso que qué mala suerte he tenido, que era mi único hijo, que a día de hoy él seguramente tendría pareja y viviría con ella, o incluso tendría hijos y yo sería abuela.

Las personas que mueren en accidentes de tráfico tienen nombre, apellidos y rostro. No son simples números, como parece en las noticias de televisión. Y no está de más recordar que, aún con la ley actual, sigue saliendo muy barato matar personas en la carretera”.

***

>> Mª Ángeles Villafranca tiene 56 años y vive en Granada. 

Comentarios

  1. Yo conocí a su hijo, vivíamos en el mismo pueblo. Recuerdo el día que mi madre me contaba lo que habia ocurrido, y no podia creerlo. Lo sentí y sigo sintiendo muchísimo.
    Ahora yo me veo en la misma situación, mi madre murió 3años después en otro accidente de coche.
    Iba con mi padre a hacer la compra como todos los sábados, pero ese día había un coche parado donde no debía estarlo, y freno no sólo la vida de mi madre, si no también la nuestra.
    Ya han pasado casi siete años.
    Parece que fue ayer el día que ocurrió todo esto, Y parece una eternidad el tiempo que llevo sin besarla ni abrazarla, Y sin su olor ……

  2. Yo le conocí y lo quise y lo querre siempre.Jamás me olvidaré de esa sonrisa,y me duele recordarle pues ojalá pudiese volverle a ver,pero le tengo en mis recuerdos.Se que jamás podrá superarlo pero aún así ahy esta ayudando para que lo sufran otros. Desde mi corazón OS mando mil besos y toda la fuerza del mundo,por que él donde esté sabe k le kerre siempre.

  3. yo conoci a su hijo y me ha impactado mucho leer esto y ver su foto en estos momentos se me saltan las lagrimas de acordarme de el , me alegro que ayude a otras personas como lo esta haciendo y que a pesar del sufrimiento suyo siga adelante ayudando a otras victimas. un saludo y animo

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