Víctor del Burgo, campeón de lanzamiento de jabalina en deporte paralímpico

Imagen cedida por el protagonista

DEPORTE PARALÍMPICO:

El campeón reinventado

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“El accidente que me condujo al deporte paralímpico ocurrió hace seis años, cuando yo tenía 19 y pasaba unos días en el pueblo con mi tío. Él estaba limpiando un rifle de caza mayor capaz de atravesar cuatro vacas juntas desde una distancia de mil metros. El arma se disparó accidentalmente alcanzando mi cabeza y lo siguiente que recuerdo es que me desperté en el hospital. 

Las secuelas estéticas las cubro con un pañuelo y las físicas se resumen en que tengo bastante limitada la capacidad de movimiento de toda la parte izquierda de mi cuerpo. Mi suerte fue que la bala no dio de lleno en la cabeza, sino que entró y salió por un lateral, y que no alcanzó el área del cerebro que se encarga de procesos cognitivos como el razonamiento, la memoria o el habla.

Yo llevaba haciendo deporte desde los seis años y con 12 me había especializado en lanzamiento de jabalina. Me gustaba porque me ayudaba a liberar tensiones, estaba contento por haber descubierto algo que se me daba bien y pronto gané mi primer campeonato. La jabalina fue mi vida hasta el accidente.

Pasé cuatro meses en el hospital y al principio no sólo descarté volver a hacer deporte, sino volver a llevar una vida normal. Yo, que había llegado a pesar 90 kilos y era un tío fuerte, me quedé en 65 y no reconocía mi cuerpo en el espejo. Tenía un injerto de piel en la cabeza y más de 500 grapas.

Un día mi entrenador vino a visitarme y me dijo: “tenemos que volver a entrenar ya”. Lo siguiente que hizo fue llevarme una tabla de ejercicios para hacer en el hospital, siempre dentro de mis posibilidades. Hacía abdominales y lumbares, empecé a caminar alrededor de la cama. Una vez fuera, tuve que hacer rehabilitación durante un año y medio hasta que llegó un punto en que los médicos me dijeron que ya no había margen de mejora, pero mi entrenador les respondió que eso habría que verlo.

Se acercaba el campeonato de España y decidí volver a entrenar para competir. Al principio no me tenía en pie, me caía al lanzar la jabalina, pero poco a poco lo fui logrando. En el año 2011 quedé subcampeón de España de lanzamiento de jabalina paralímpico. En 2013 participé en el Campeonato del Mundo y viví una experiencia increíble. Ahora llevo tres años siendo campeón de España y considero que he sabido sacar rendimiento de mi discapacidad, de hecho, antes del accidente jamás había llegado tan alto

El accidente me hizo madurar y ver muy claro el camino que quería seguir, por eso estoy estudiando INEF, para dedicarme a trabajar con personas con discapacidad. Porque, siendo realistas, el atletismo paralímpico no te da de comer. Si pienso en cuánto dinero me ha dado ser tres veces campeón de España, creo que sale una cifra negativa.

A día de hoy tengo a mi chica, a mis amigos de toda la vida, sigo disfrutando perdiéndome en la montaña de vez en cuando, estoy metido en varios proyectos relacionados con la difusión del deporte adaptado y doy charlas sobre mi experiencia en institutos. Tengo discapacidad, sí, y es una putada, pero la discapacidad te vence sólo si tú te la crees”.

***

>> Víctor Del Burgo tiene 25 años y vive en Madrid.

Comentarios

  1. Supe de tu accidente rapidamente pues estaba en el pueblo de al lado y la verdad no tenia buena pinta. Has demostrado k con Voluntad no hay limites GRANDE VICTOR, ERES MUY GRANDE SIGUE ASI. MUAC

  2. He sido su profesor y me enorgullezco de ser ahora su amigo. A veces la vida nos pone la zancadilla para que podamos llegar más lejos.

  3. Conozco a Víctor desde que tenía 9 años y coincidía con mi hijo Jesús en las competiciones de atletismo. Siempre me pareció un chaval majísimo, con un gran espíritu de compañerismo, incluso con sus rivales. Recuerdo algunos piques divertidos con mi hijo, con Alberto Pozas, David Arnaiz y otros lanzadores que rondaban por ahí. Daba gusto verlos competir de enanos.

    Mi hijo dejó el atletismo justo cuando Víctor tuvo el accidente, por lo que no volví a verle hasta que años más tarde me reenganché yo mismo con el atletismo veterano. De vez en cuando coincido de nuevo con Víctor en alguna competición a la que acude, bien como atleta o bien como entrenador de otros lanzadores.

    Y siempre es una alegría ver como derrocha ánimo, fuerza y optimismo por todas partes.

    Mucho ánimo, Víctor, de mi parte y de la de Jesús.

  4. Ole tus huevos, siempre fuiste eres y serás un luchador,a los que te conocemos y queremos nos has dado una leccion, tu demuestras día a día que si se quiere se puede, sigue siendo tan buena gente, BESOS VICTOR

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