Eduardo Sanchís combate a los hackers gracias a su formación como forense digital

DELITOS INFORMÁTICOS:

El cazador de hackers

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“Borrar un archivo de un ordenador no garantiza que esa información desaparezca. Incluso diez años después de haberla eliminado, se podrían sacar imágenes, videos, emails… No existe ningún sistema que garantice al 100% el borrado de la información. Por eso el PP formateó sus discos duros varias veces y les dio hasta martillazos, pero, incluso con todo eso, se podrían rescatar muchos datos. Me dedico a la informática forense y a combatir a los hackers. Mi trabajo consiste en examinar ordenadores, smartphones y tablets para extraer evidencias digitales que ayuden a esclarecer delitos.

Casi todo el software que utilizamos se fabrica en Israel, el país más puntero en temas de seguridad. La demanda de profesionales como yo va en aumento porque el 80% de los delitos se efectúa a través de Internet. Es una profesión muy joven. Antes, para trabajar en esto bastaba con tener experiencia; ahora, necesitamos estudios universitarios de Derecho, Peritaje e Ingeniería Informática. Tenemos que ser curiosos y mantenernos actualizados, porque cada día aparecen nuevos fraudes. Buena parte de los ciberdelincuentes que combatimos son chavales que han mamado la tecnología, que con 13 años saben mucho más de esto que un adulto. Es imposible ir un paso por delante de ellos porque la ley tarda años en tipificar los delitos.

Los hackers pueden acceder a los contadores de luz para comprobar el nivel de consumo y saber así si los inquilinos están o no en casa. Instalan todo tipo de software espía en smartphones para controlar la cámara, el audio, los correos electrónicos e incluso la geolocalización. Muchas mujeres que sufren violencia de género han venido a la agencia con ese problema.

Hay una estafa que está de moda ahora en España: una persona crea una empresa fantasma, a menudo fuera de España, adquiere datáfonos y los lleva ocultos, por ejemplo, dentro de una mochila, en el metro o en la calle. Tú llevas la tarjeta de crédito en la cartera, en el pantalón o en el bolso, y estas personas se acercan a ti y sin que te enteres te hacen un cargo de 20 euros, que a menudo no requiere introducir clave. Y clic, clic, a uno, a otro, a otro. Sacan muchísimo dinero.

Sí, seguramente obtendría ganancias más cuantiosas y rápidas en el “lado oscuro”, más aún sabiendo cuántas estafas se pueden llevar a cabo que no están todavía tipificadas como ciberdelitos. Claro que todos hemos estado alguna vez tentados de hacerlo… pero al final lo piensas bien y prefieres trabajar defendiendo los intereses de las personas que acuden a nuestro despacho”.

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>> Eduardo Sanchís vive en Madrid y trabaja en la agencia de detectives privados INDICIOS.

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