India, el país en el que Cristina inició una nueva vida

Imagen: Nacho Vidal Morán

INDIA:

Un viaje sin billete de vuelta

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“No sé de dónde viene mi amor por la India. A veces pienso que existe la reencarnación y que en otra vida nací allí, porque no lo puedo explicar. Crecí con un mapa de la India colgado en la pared de mi habitación, mirándolo y fantaseando.

En la universidad estudié Trabajo Social y conseguí un buen empleo en Madrid. Mi rutina consistía en madrugar, ir a trabajar, volver por la tarde y estar con mi hija de ocho años. Estaba a gusto, pero seguía llevando dentro esa espinita de vivir en la India.

Pisé su suelo por primera vez hace cinco años. Fue un viaje en grupo que duró 15 días, al que siguió otro más, hasta que, ocho meses más tarde, me instalé definitivamente.

Allí he fundado una pequeña ONG, Swawalambi, junto a otros dos socios, con la que ayudamos a los ciudadanos a ser autosuficientes. Como en la India los pequeños negocios suelen ser hereditarios, cuando rescatas uno estás ayudando a varias generaciones. Además, colaboro con una agencia de viajes local con la que organizo una visita de conocimiento de la cultura india. Por las mañanas damos clases teóricas sobre religión, geografía, historia, música… Y por la tarde hacemos algo relacionado con el tema del día. Por ejemplo: si hemos hablado de religión, visitamos los principales templos. La idea es que la gente se sumerja y viva el país.

En este tiempo he comprobado que los españoles tendemos a idealizar la India. Es verdad que se trata de un país muy espiritual, pero también atraviesa un gran proceso de cambio hacia una sociedad de consumo. La gente que se lo puede permitir tiene teléfono móvil e Internet, quiere tener coches, comprar casas, comer pizza. De pronto, personas que viven en chabolas y que nunca han salido del país, que estaban más o menos satisfechas con lo que tienen, empiezan a sentir nuevas necesidades y a ser infelices.

Mi hija tiene ahora 12 años y es mi bendición, mi compañera de viaje. Está bien en India, pero le cuesta volver después de pasar unos meses en España. No sé qué hará cuando sea mayor, al fin y al cabo la decisión de vivir allí es mía y no suya, pero a mí el corazón me dice que estoy donde tengo que estar y que quiero quedarme, al menos de momento. No me gusta hacer planes a largo plazo.

Para mí, en España todo es demasiado organizado. A veces, cuando camino por las calles de la India, observo el caos alrededor: ruido, tráfico, tiendas destartaladas, perros y vacas sueltos… Y me pregunto qué me gusta de eso. Y no sé explicarlo, pero lo adoro”.

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>> Cristina Iglesias nació en Madrid y tiene 42 años.

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