Esther es musulmana y practica el islam en España

Esther junto a su hijo Ibrahim. Imagen cedida por la protagonista

ISLAM:

La joven conversa

Share Button

“Siempre había creído en Dios, en que algo habría, pero no me planteaba qué podía ser y asociaba ser española a ser cristiana. Empecé a dudar cuando conocí a un grupo de personas que practicaban el islam en España con las que solía debatir sobre temas como por qué algunas mujeres se ponían pañuelo. Ellos me explicaban sus razones y así comencé a interesarme y a investigar sobre el islam. Me convencía lo que leía y me preguntaba si me estaría volviendo majareta, porque yo también lo había identificado hasta ese momento con guerra y machismo.

Entonces trabajaba de carnicera y en mi tiempo libre hacía lo que cualquier chica de 25 años. Pero con el tiempo dejé de encontrarle sentido a salir de fiesta, mis gustos fueron cambiando poco a poco, fui madurando y después de leer el Corán decidí convertirme al islam. Por aquel entonces ya había dejado de comer cerdo, empecé a vestir más recatada y, pasado más de un año, comencé a llevar pañuelo. Veía cambios positivos: me sentía más segura, más tranquila, sentía paz. Mi entorno veía estos cambios pero supongo que no los tomaban en serio.

Cuando conocí al que es ahora mi marido, yo ya era musulmana. Cuando le expliqué a mi familia y a mis amigas que me había convertido, que había conocido a un chico musulmán y que quería casarme con él, fue tremendo. “Te han comido la cabeza”, “te has metido en una secta”, “acabarás en Siria poniendo bombas”. La verdad es que me arrepiento de cómo lo comuniqué. La primera vez que viajé a Argelia con mi marido para conocer a su familia, mis amigas temían que no volviese. ¡Estuve dos días sin Internet y casi llaman a la Guardia Civil!

Que alguien se tome el islam de manera extremista no es religión, en el Corán no pone que debamos ser extremistas. De hecho, cuanto más presente se tiene a Dios, más esfuerzo se debe hacer por el bien. Tampoco es machista; el ser humano sí. Yo he decidido llevar pañuelo porque Dios me lo pide y porque lo siento como un símbolo. Dejaría de sentirme libre si tuviera que quitármelo. El islam tampoco dice que las mujeres tengamos que dejar de trabajar, yo no lo hago porque prefiero quedarme a cuidar de mi hijo y ser ama de casa, pero si quisiera volver a trabajar mañana, podría hacerlo. 

Cada uno es libre de elegir su camino, siempre y cuando no haga daño a nadie. Yo he conseguido algo que da sentido a mi vida. He perdido a una parte de mi familia en el camino, pero espero que eso cambie con el tiempo. Mis amigas han seguido viéndome pasado el impacto inicial y están contentas con la vida que llevo, saben que soy la misma de siempre. Estoy muy agradecida a las personas que creyeron en mí.

La gente teme aquello que desconoce, por eso me gustaría que leyeran, que se informaran y que recordasen que todos somos humanos. Que no nos juzguen, porque duele”.

***

>> Esther Aranda tiene 28 años. Aunque sus orígenes están en un pueblo de Toledo, ahora vive en Valencia con su marido y su hijo.

Comentarios

  1. Eres muy valiente y una mujer súper fuerte Eres el gran ejemplo para todos los musulmanes …siempre vivirás muy feliz y con la paz en tu corazón .Dios nunca permitira tu sufrimiento .Y con el tiempo t va alludar a recuperar todo lo que has perdido por elegir este camino …Que Dios te cuida cielo

Deja un comentario