AUTOESTIMA

La tatuadora de pezones

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“Cuando diseño pezones busco equilibrio y simetría, naturalidad en la forma y el color. No busco perfección. Tengo sentido de la estética y siempre me ha gustado mucho el dibujo. Después de la micropigmentación las mujeres vuelven a la normalidad, sienten de nuevo su pecho integrado. Mi trabajo me llena porque sé que estoy haciendo algo importante por ellas, sé que lo necesitan.

Todas llegan a esta unidad con una mochila cargada de sufrimiento: problemas familiares, profesionales, de relaciones sociales, de autoestima. Lo que yo pretendo es que empiecen a desprenderse de ese lastre y que retomen una vida normal. Que vayan al gimnasio y se desnuden en el vestuario, que mantenga relaciones sexuales. Quiero que se quiten la blusa, que digan: “Me han quedado unas mamas preciosas”, y que las enseñen. Ese es mi objetivo: que se sientan seguras.

Como mujer, empatizo con ellas. Me pongo en su lugar desde el momento en que las conozco, y me imagino cómo me gustaría que me trataran si yo fuera ellas: con cariño, con respeto. Cada vez más cirujanos y oncólogos nos derivan pacientes. Muchas mujeres no saben que ésta es una prestación de la Seguridad Social”.

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>> Azucena Marzo es enfermera en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid y trabaja devolviendo los pezones a aquellas mujeres que los han perdido por culpa del cáncer. Lo hace a través de la micropigmentación, una técnica menos invasiva que el tatuaje pero con efectos estéticos similares. Por sus manos han pasado casi 1.500 mujeres. Sólo un puñado de hospitales públicos españoles incluyen la micropigmentación mamaria en su cartera de servicios.

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