Sirenas a los 50, Maleni en la piscina practicando natación

SUPERACIÓN:

Sirenas a los 50

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“Me llamo Maleni y aprendí a nadar en esta piscina a los 51 años. Lo hice por prescripción médica: me operaron de una hernia discal y me aconsejaron hacer gimnasia de mantenimiento o practicar natación. No me gustaba ninguna de las dos cosas, y menos el agua, pero opté por lo segundo. Ahora tengo 64 años y desde entonces no he dejado de venir. Hay varias como yo, nuestro monitor nos dice que somos sirenas.

El primer día llegué y me explicaron que me iban a hacer una prueba. Me metí al agua, no hice más que dar dos brazadas y me dijeron: “¡a iniciación!”. Me reí durante días, yo que creía que algo sabía… Pero no tuve miedo, me sentí cómoda. Me enseñaron a respirar y a no hacerme daño en la espalda, y ahora incluso me tiro de cabeza.

Hemos formado un grupo de cinco o seis alumnos mayores que llevamos muchos años viniendo y lo cierto es que lo pasamos muy bien. Después de la clase siempre nos vamos a tomar una cañita, ya somos una familia. En la piscina coincidimos con alumnos más jóvenes que siempre nadan más rápido, pero nosotros mantenemos el ritmo. No pasa nada, nosotros no queremos batir ningún récord, simplemente venimos a relajarnos y a nadar tranquilitos. En el agua también te da tiempo a pensar.

Me ha costado, pero he conseguido acostumbrarme al agua sin sentirlo como una obligación. Vale, reconozco que me gusta. Vengo dos días a la semana y me encuentro físicamente muy bien. Si por cualquier cosa falto dos o tres meses, ya noto que pierdo elasticidad. Hay días que me da pereza venir, sobre todo en invierno, pero entonces pienso que saldré tan relajada del agua… que al final vengo.

Nunca es tarde para aprender cosas nuevas”.

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