Luis y Pilar, amigos en la tercera edad de ella

TERCERA EDAD:

Nuestro par de horas

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Pilar: Nos conocimos hace más de tres años, un 8 de octubre. Una coordinadora de la asociación, dedicada a la tercera edad, me lo trajo a casa. Me regaló una rosa y ahí ya me quedé extasiada. ¿Ves? Es que tiene detalles.

Luis: Bueno, me dijeron que era su cumpleaños. Qué menos.

P: Los de la asociación me habían preguntado si querían que viniera un chico o una chica. Les dije que me daba igual. ¿Por qué iba a despreciar a un hombre? La gente me decía: “Uy, por Dios, no te hagas de eso, no metas a nadie en casa”. Fíjate tú. Pero yo pensaba: ¿por qué voy a estar siempre sola si puedo tener compañía, si al menos un día a la semana puedo pasar una tarde estupenda? Y luego mira, qué joya me trajeron… Tres años de amistad. Nos vemos un día a la semana, un par de horas que se me pasan volando. En cambio, cuando estoy sola, se me hace muy largo el día. La radio, la televisión… todo cansa.

L: Yo tengo 42 años y soy visitador médico. Llevaba tiempo queriendo hacer un voluntariado. Sentía que me faltaba algo, quería sentirme válido aportando algo de mi tiempo a una buena causa. Fui a una sesión informativa de la asociación, pasé los filtros, di el perfil para acompañar a Pilar y me la presentaron.

P: La gente no lo entiende. La gente le busca otro final a la cosa, ya sabes. Porque claro, como Luis es joven, no entienden que venga a ver a una señora mayor que debería estar ya desestructurada. Yo no estoy desestructurada. Luis es un amigo, un hermano. No somos nada de sangre, pero yo lo siento así.

L: A veces, cuando le preguntan, dice que soy su sobrino. Los días que visito a Pilar desconecto por completo. Es como si se parara el tiempo. Me centro en ella.

P: Mira, yo tengo 85 años y muchas dificultades físicas. Estoy divorciada y llevo 50 años viviendo sola. Llegué a estudiar primero de Derecho, pero luego me casé y ahí lo chafé todo. Tengo una hermana que no ve y que tiene alzheimer. Antes salía todas las tardes a tomar café con una pandilla de amigas, pero ya, por unas cosas o por otras, no nos podemos juntar. Así que con Luis me ha venido Dios a ver. El día que él viene, me da una alegría… Cojo el bastón, me agarro fuerte a su brazo, damos un paseíto y acabamos en una cafetería tomando algo. Otros días vamos al mercado. Y no veas cómo lo traigo de cargado…

L: Acompañar a hacer la compra no es una función como tal de este tipo de voluntariado relacionado con la tercera edad, pero yo sé que a ella le gusta mucho ir al Mercado Maravillas y elegir lo que se lleva, así que cogemos mi coche y vamos.

P: Claro, es que el pescado es una cosa muy difícil de encargar a otro. Yo quiero que sea fresquito y bueno. Además, yo ya me lío con el cambio. Si está él, es diferente. Espero que podamos seguir haciéndolo mucho tiempo.

L: No te quepa duda.

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>> Pilar Olagüenaga y Luis Ángel de la Peña viven en Madrid y se conocieron a través de la Asociación Amigos de los Mayores.

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