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EXPATRIADOS:

Uno entre dos millones

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“Me vine a México con 28 años. Soy ingeniero informático y aunque en España tenía trabajo, mi empresa era tan pequeña que con echar un par de cuentas rápidas ya veía que le salía caro a mi jefe. Así que aproveché unas vacaciones para ver a mi novia, que es mexicana, y busqué trabajo allí. En un mes tuve más entrevistas en México que en seis meses en España. Una de ellas fue positiva.

Aquí en México las condiciones laborales son más precarias en cuanto a derechos, pero el sueldo respecto al coste de la vida es mucho mayor que en España. La adaptación a este país no ha sido fácil, en la Ciudad de México la calidad de vida en general es mucho peor. Pero lo difícil de verdad es echar de menos a tu familia y a tus amigos. Salvándoles a ellos, nunca he sentido que nadie desde el poder en España quiera que vuelva.

Yo tampoco podré votar en las próximas elecciones generales. No estoy registrado en el consulado porque no ofrece beneficios tangibles, y aquí las jornadas de trabajo y las distancias te impiden hacer cualquier trámite sin tener que pedir un día o dos libres. El problema del voto rogado es que se hace por correo ordinario, que funciona fatal. Si tienes suerte y no se extravía, la documentación puede tardar en llegar más de un mes. Aún no conozco a ningún español que haya podido votar ni en las municipales hace unos meses, ni en las autonómicas, ni en las anteriores generales. Por mi profesión conozco perfectamente qué alternativas seguras existen al voto tradicional en las urnas: firmas y certificados digitales, encriptación de datos, etc. Así que no entiendo por qué no se abraza la tecnología al servicio del ciudadano.

Siempre he criticado la alta abstención que hay en España y para mi no poder votar es una de las mayores desgracias de este año. Podría pensar que se ríen de mí, que no les interesa mi opinión, pero lo que creo es que están interesados en que no votemos”.

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>> Juan De La Cruz nació en Cádiz y acaba de cumplir 30 años. Es uno de los casi dos millones de españoles expatriados que no votarán en las próximas elecciones generales.

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