Conocer el futuro: Videntes somos todos - Vidandantes

VIDENTES SOMOS TODOS:

“No soy Dios”

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“Con cinco años le dije a mi madre que mi tía se iba a caer por la escalera. Mi madre me dijo: ‘Hija mía, no seas agorera, ¿por qué iba a pasar eso?’. Y pasó. Mi tía se cayó y se pegó tal batacazo que se rompió los dos tímpanos. Desde entonces mi madre me ha tenido mucho respeto. Te diría que, casi, un poco de miedo. Pero no soy Dios, sólo soy una persona cuyo cerebro tiene partes perceptivas. A veces preferiría no tener esa capacidad.

Mucha gente cree que todos los videntes tenemos problemas mentales, que somos de la peor calaña. Yo tampoco me los creo a todos; los verdaderos médium y espiritistas no son demasiados. Hay gente metida en esto que tiene la mente un poco trastornada, personas que se creen las reinas de las brujas y de los ángeles. Yo lo tengo todo legal. Pago a Hacienda, pago esto, pago aquello, puedo hacerte una factura.

No soy Dios, solo soy una persona cuyo cerebro tiene partes perceptivas”

Yo nunca busqué la vida esotérica, pero la sociedad me ha ido metiendo en este trabajo. Suelo decir que videntes somos todos, la diferencia es que algunos tenemos la capacidad de ver esa puerta abierta y otros no. Yo, desde pequeña, he tenido ciertas sensaciones que me han hecho ser una persona diferente.

Los sueños premonitorios existen. Unos días antes del atentado contra las Torres Gemelas, soñé que estaba atrapada con mi marido en una especie de estructura metálica grandísima. Saltábamos cogidos de la mano de piso en piso mientras la gente huía despavorida. Había aviones de guerra. Puedes pensar que fue casualidad. Yo creo que la casualidad no existe. Pero, ¿qué podía hacer? ¿Qué iba a decir: ‘cuidado, que veo aviones, que va a haber un atentado’? Me ha pasado muchas veces, pero no siempre puedo cambiar la realidad.

¿Qué iba a decir: ‘cuidado, que veo aviones, que va a haber un atentado’?” 

Hoy en día, la gente viene a las consultas de los videntes a preguntar por el trabajo, los hijos y el amor. Algunas mujeres me van a odiar, pero cuando vienen porque se han enamorado de su jefe, un hombre casado y con hijos, y aún a sabiendas de que pueden romper un matrimonio me piden que haga algo para que deje a su mujer… yo siempre digo ‘déjame en paz, que en esas cosas no me meto’. No hagas lo que no quieres que te hagan a ti. Me he visto envuelta en berenjenales que he dicho ‘¡madre mía de Dios, pero dónde me han metido, que un día voy a salir y me van a pegar un tiro?!’.

En mi consulta suelo usar las cartas, el agua, las piedras… Con estas mismas piedras puedo saber cómo va tu energía. Si las uno a mis conocimientos celtas, de mis dioses y demás, me hablan de vida, tu pasado, tu presente y tu futuro. Ya ves, hablo de pirados y la primera pirada soy yo, que creo en mis dioses”.

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>> María Elena se define como vidente, médium y espiritista y tiene su despacho en Madrid.

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