Víctima de violencia machista, cuenta el maltrato que sufrió su madre

VIOLENCIA MACHISTA:

El último maltrato

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“Mis padres se separaron cuando yo tenía tres años. Mi hermano y yo nos fuimos a vivir con mi madre y su nuevo novio.

No recuerdo bien esos primeros años porque era muy pequeña, pero mi madre me ha contado que él empezó a perder la cabeza, a controlarla. No dejaba que tuviese amigos ni que hablara con otros hombres, le prohibió tener cuenta bancaria propia y la obligó a cerrar la empresa que tenía. En su lugar, empezó a trabajar para él como secretaria, pero sin cobrar ningún sueldo. Tampoco permitía que tuviéramos contacto con mi padre fuera de las horas estrictamente pactadas.

“No dejaba que hablara con otros hombres y le prohibió tener cuenta bancaria propia”

Yo era una niña y no entendía lo que pasaba, pero veía que ese hombre era muy violento, que trataba fatal a mi madre con gritos, insultos, amenazas y castigos. Sabía que no me gustaba. Mi hermano mayor se fue con mi abuela cuando yo tenía ocho años porque no lo aguantaba, y yo sentí que me quedaba sola. Hoy sé que hay que escuchar a los niños cuando se advierten estas situaciones de posible violencia machista, hay que darles voz.

Al principio hubo un par de agresiones físicas, pero cuando mi madre se dio cuenta de que aquello podía acabar con ella, dejó de contestarle. Y entonces empezó el maltrato psicológico. Ella, como la mayoría de víctimas de violencia machista, no denunció por miedo. Se separó de él unas ocho o nueve veces, y todas ellas él fue a buscarla para que volviera. 

“Hoy sé que hay que escuchar a los niños, hay que darles voz”

Pronto empecé a sufrir trastornos derivados de la ansiedad y el estrés. Aunque nunca di detalles de lo que pasaba en mi casa, con doce años el psiquiatra me recetó antidepresivos. Dejé de comer y enfermé gravemente. Verme en aquel estado fue el impulso que mi madre necesitaba para alejarse de él. Nos mudamos.

Él, como siempre, fue a buscarla, pero esta vez ella plantó cara y tomó las riendas de su vida. Fue un proceso largo, pero lo conseguimos. Empecé a descubrir la vida, la gente, el mundo. Mi madre conoció a la mujer que es a día de hoy su pareja y nuestro maltratador, con el tiempo y a la vista de que no respondíamos, dejó de intentar acercarse a nosotras. Tuvimos suerte: si mi madre hubiera empezado una relación con otro hombre, él lo habría vivido como un ataque a su hombría. Pero creemos que, al ser una mujer, fue diferente.

Ahora tenemos una vida tranquila y tengo la certeza de que jamás voy a estar con un hombre que me maltrate”.

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>> Esta vidandante nos ha pedido que guardemos su anonimato. Actualmente trabaja con la Asociación MUM ayudando a otras mujeres a salir de la violencia machista. Recordamos que el teléfono de atención a las víctimas es el 016, es gratuito y no deja huella en la factura.

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